SUMMERCAMP – Día 6

mitocondria

Diario, hoy he llegado a desayunar “deliberadamente tarde”, como dice la Nati, la profe de natus. Bueno, en verdad ella es profe de biología, porque ahora con esto de la ESO tenemos biología y geología, pero vamos, que siempre van a ser ciencias naturales, natus. Pues eso, que he llegado deliberadamente tarde a desayunar, como cuando nos roneamos y bajamos tarde del patio y tenemos su clase y la tía siempre nos dice: “oiga usted, señor Alcaraz, llega deliberadamente tarde a clase, voy a tener que ponerle un parte”. Pero que va, la tía siempre se enrolla y nunca nos lo pone, porque sabe que su asignatura es una puta mierda sin sentido. Desde que nos tuvimos que aprender la tabla periódica, que eso no hay quien se lo aprenda, o antes incluso. Sí, antes. Desde primero de la ESO, que nos tuvimos que aprender las partes de la célula. La célula animal y la célula vegetal, que son distintas: una es marrón y redonda y la otra verde y cuadrada, que me acuerdo yo. Que dime tú, para qué. ¿Cuándo vas a ver tú una célula, a ver? Porque tío, si eso no se ve a simple vista ¿para qué me lo tengo que aprender? Un sinsentido total. ¿Qué pretenden, que cojas un cacho de lechuga que está pocho y digas, “no, mira, es que las células tienen el mitocondrio jodido y el aparto de Golgi hecho unos zorros y claro, la lechuga se ha quedado pocha”? Pues no, joder. Eso no lo hace nadie a no ser que seas del género tonto, que entonces el que tiene el mitocondrio y el aparato de Golgi atrofiado eres tú, pero vamos, que da igual porque te van a llamar tonto, o lelo, y en el fondo nadie va a hablar de tu mitocondrio o de tu aparto de Golgi. A ver, normal.

Bueno, que me pierdo. Que he llegado tarde a desayunar porque no tenía putas ganas de estar en el summercamp más, ni de desayunar sin hablar, ni reírme, ni nada. Cómo debo haber bajado que las niñas me han preguntado que qué me pasaba. Yo les he dicho que estaba hasta la polla de estar aquí, encerrado, que yo tenía cosas muy importantes que hacer en mi casa y que no había venido aquí a hacer cercas, ni a pintar maderas, joder. Que si esto seguía así cogía la mochila y me iba a Badalona a pata, que total, pegarse la caminata no debe ser tan jerna como clavar los putos palos, que tengo las manas desolladas de ayer. Debo de haberme puesto un poco energúmeno, y el Sergio debía de haber comido algo que no le ha sentado bien, porque se ha envalentonado y me ha dicho “tú lo que estás haciendo es pegarte la bravata delante de nosotros, pero a la que nos digan que nos toca trabajar tu vas a hacerlo sin rechistar como todos”. Yo todavía me he encabronado más y le he dicho que eso de la bravata qué coño es y que si no se lo creía que ya lo iba a ver. Total, que con toda la furia me he ido a la mesa de los profes y les he dicho que esto era una puta mierda y que yo no picaba más. Que si íbamos a seguir currando que me lo dijeran que yo me piraba a mi casa. Debo de haberlo dicho más fuerte de lo normal porque se ha hecho un silencio en el comedor, hasta que el Héctor ha pegado un puñetazo en la mesa y ha dicho “toma” o “sus huevos” o algo así. O quizá no ha dicho nada, pero a mí me ha parecido que me decía algo apoyándome. Bueno, lo que sí ha pasado es que el tío se ha levantado y se ha venido a mi lado y ha dicho que el tampoco picollaba más, que le dolían las manos y que ayer acabó mareado y todo del calor. A ver, normal… al chaval había que verlo echar chorros de sudor, que parecía una fuente. Yo le decía “joder, Héctor, habrás perdido siete kilos ya con la sudada que llevas”, pero que va, que va. El chaval no pierde, sigue igual de gordaco que siempre, puede que hasta más, porque ayer el tío se puso tibio de pizza, y eso que la cena de ayer no daba ni asco.

puñetazomesa

Total, que los profes me han dicho que me calme y que nos sentáramos un momento con ellos en la mesa. Yo que no, que no, y ellos que sí. Total que al final me he sentado. No jodamos, ya se sabe: donde hay patrón no manda marinero. Nos han dicho que estuviéramos tranquilos, que ya no íbamos a trabajar más así, que se trataba de hacer que trabajáramos en grupo, pero que las tareas ya no iban a ser tan duras. Que hoy tenían una sorpresa para nosotros, que iban a venir unas chicas a hacer actividades. Pero a ver, que no te coscas, hombre. ¿Que no ves que somos chavales y es agosto? Joder, más fútbol, más cócteles y más películas y baile, coño. Yo no quiero pintar putas tablas ni nada, por más light que sea que cavar una puta cerca. Bueno, esto no se lo he dicho pero yo creo que ya le ha quedado claro con el número que he montado antes. Le han dicho al Héctor que se fuera con los otros y a mí me han pedido que me quedara. Vale, ahí me he cagado un poco, porque me he imaginado que me iban a pegar la bronca e iban a avisar a la vieja y hostia, darle un disgusto a la vieja estando de vacaciones en Mallorca es un movidote y fijo que me cae un marrón que no veo a la Vanesa hasta que vuelva al cole, en septiembre. Pero no, bueno, no del todo. Me han dicho que tenía que intentar hablar mejor, que digo muchos tacos, y que a ver si hago por no fumar. Mira tío, eso ya me lo dice la vieja, la abuela, el Juan, los profes del cole y hasta las vecinas de la calle… no me des la chapa. También me han dicho que estaban contentos del grupo que habíamos hecho los dos equipos y que hayamos incluido también al Jesús y al Jordi. ¿Pero qué dices de incluir, chalao? No ves que se han acoplado por las pavas, que están ahí los dos a ver si consiguen comerse el hocico o algo… Hijo mío de mi vida, para ser profe o educador o lo que seas eres bastante paleto y cortico de vista, ¡eh! A ver… Yo todo esto no se lo decía, pero lo pensaba, joder, lo pensaba, porque el tío me estaba dando una brasa del mil y a ver, ¿qué iba a hacer? Pues lo mismo que cuando te dan la brasa en casa o en el cole: te pones a tu bola y esperas a qué pase. Total, siempre es lo mismo, digas lo que digas te van a decir que no, que mal, que es tu culpa… Pues tu te pones ahí a pensar en los pajarillos, luego dices perdón y todos contentos. Aquí paz y después gloria, que dice la abuela. Así que cuando han terminado de hablar les he dicho que sí, que perdón y que si me podía ir ya. Pero me han dicho que no les tenía que pedir perdón a ellos, sino a mis compañeros por haber gritado en el comedor. ¿Que qué? ¿A mis compañeros? ¡Tú estás tonto, chaval! Mis compañeros me tendrían que dar las gracias de haber sido el único en decir que eso era una puta mierda, hombre. Pero claro, eso tampoco se lo he dicho, porque ya sabemos cómo van estas cosas. Les he dicho que eso me daba mucha vergüenza, y que mejor ya me acercaba a cada uno y se lo decía, pero me han dicho que no. Que cuando fuéramos a la charla de la mañana tenía que pedir perdón por haber gritado y haber dicho palabrotas. Joder, vaya una puta mierda, hombre…

P.2y3 palabrotas

En la charla La Nerea y el Guillermo nos han presentado a las dos chicas que han venido a hacer actividades. Tienen unos 19 o 20 años, y están de prácticas o de voluntarias en nuestro summercamp. Una se llama Meritxell (Mery) y la otra Irene. Las dos están cantidad de buenas. Llevaban unos tejanos apretados y unos tops de esos de tirantes y, mahare, ¡qué peras! Han dicho que ellas iban a preparar algunos juegos y actividades para nosotros estos días, pues hala: bienvenidas. También han presentado a una tipa que se llamaba Cristina y que ha venido a “hablar con nosotros”. ¿A hablar de qué, gilipollas? ¿No ves que no somos idiotas y todos nos hemos coscao que es una psicóloga que habéis traído para que les trate la chaladura a los muertos que tenemos? Hijo mío, Guillermo, hoy te estás cubriendo de gloria, rey. Bueno, pues nada, nada… a ver si le curan lo suyo al Andrés y al Sergio y le hacen un programa al Héctor para que deje de ser gordaco. Aunque vamos… que con los días que quedan, como no le aten las manos al chaval para que no coma no sé yo cómo lo van a hacer; porque hacer que el Héctor se quede delgado es un curro para empezarlo ahora y acabarlo en 2030 o así… Pues nada, que ya estaba todo el mundo presentado cuando nos han dicho que hoy íbamos a hacer unos juegos muy divertidos y todo eso, pero que antes yo tenía que decirles una cosa a mis compañeros. Total que sí, que les he dicho que perdón y eso. Pero no, al Guillermo no le valía. Me ha hecho levantarme del sitio, ponerme delante de todos y, mirándolos, decírselo. Qué puta rabia me está dando el chaval este, y eso que aún es por la mañana. Bueno total, que no sé exactamente qué es lo que les he dicho, porque estaba cantidad de nervioso, pero lo que les he venido a decir es que me perdonaran por haber gritado y haber dicho tacos. Nadie ha dicho nada y se han empezado a levantar y yo me he cabreado y les he dicho “oye, pero ¿me perdonáis o qué, hijos de puta?” y la peña se ha puesto a reír y el Guillermo me ha dicho que no podía decir tacos si les acababa de pedir perdón por eso mismo. Total, que les he vuelto a pedir perdón y les he preguntado si me perdonaban. Es que lo importante de pedir perdón es saber si te perdonan o no, porque si te dicen que no, pues hala, que te la pique un pollo; pero si te dicen que sí, pues ya está, ya estás limpio. Eso es lo que dice la abuela después de venir de misa: que ha pedido perdón por todas sus faltas y que el señor la ha perdonado y que ya está limpia. No es que sea muy religiosa la abuela, pero de vez en cuando se le gira la pelota y va a misa y entonces está unos días así en plan beata, que dice la vieja. Debe ser que la lía gorda. Lo mismo la abuela atraca bancos o algo así y tiene un fortunote debajo del colchón. Quién sabe, los abuelos…. ¡ja! Fíate tú. La Alba, la Carla y el Héctor, creo, han dicho “sí, sí, te perdonamos” (bueno, la Carla ha dicho “et perdonem”) y como han dicho perdonamos, y eso es un plural, pues ya cuenta por todos. Así que hala, ya estoy limpio. Hasta la próxima, supongo.

perdón

Por la mañana hemos estado haciendo juegos y el Héctor ha estado con la psicóloga esa. A ver si le arreglan lo suyo al chaval, que como siga así un día revienta. A la hora de comer he estado hablando con la Carla y la Alba. El Jordi y el Jesús también estaban en la mesa, pero no las han monopolizado como ayer. Las tías me han dicho que, aunque es verdad que digo mucho tacos, he hecho muy bien en decir lo que pensaba y, flipa, me han dado las gracias. Serán cabronas… si ellas se lo pasaron teta ayer jugando con la pintura y pasando de nuestra jeta… Bueno, al menos me han estado contando cosas divertidas, y me han dicho que si se ponen con las guitarras y eso que vaya, que por qué no fui ayer y todo eso… Yo no sabía qué decir y he tirado de manual: “no sé”, “estaba cansado”, “no quería molestar”… Supongo que ellas también han jugado el suyo y me han dicho “que no, tonto, si no molestas, si nos gusta mucho estar contigo…”. Todo ha sonado un poco turbio, un poco raro. Yo no sabía si lo decían en serio o por cumplir, y me estaba quedando loquísimo. A la hora del café me he ido a fumar un cigarro y las tías se han venido conmigo. También se han venido el Jesús y el Jordi, pero vamos, que me ha extrañado cantidad. No ha sido la situación más cómoda del mundo. En el fondo, supongo que ha sido una movida mía, porque lo de ayer me dejó mosca: ayer ni agua y hoy juntitos hasta a fumar… a mí esas cosas me tocan la fibra, me parecen de quedabien y no me molan.

Por la tarde, pues igual que por la mañana. Hemos hecho unas actividades mas tranquilas y la psicóloga ha estado hablando con el Andrés, pero poco rato, una hora o así. Tanto al Héctor como al Andrés les he preguntado que qué tal, pero los dos han dicho sólo “bien”. Del Andrés me lo espero, porque el chaval no es de hablar, pero del Héctor no. Debe ser que la psicóloga le habrá dicho que para perder peso tiene que tener la boca cerrada, no abrirla tanto, y el chaval ha empezado a ponerlo en práctica. En verdad eso funciona seguro. A ver qué tal le va. Hoy el que no ha querido saber nada del mundo, ni jugar a fútbol, ni nada, he sido yo. Si ayer os importaba una mierda hoy os jodéis vosotros. Total, que me he venido con la libreta al bosquecillo donde fumamos y aquí estoy escribiendo en el diario en modo rústico. En un rato iremos a cenar, pero antes voy a ver si hablo con la vieja, que ayer no hubo forma, y le cuento a la Vanesa cómo la he liado hoy. Lo va a flipar.

[La imagen de las palabrotas es de Sandra Ardila, http://sandraardilaz.blogspot.com.es]

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