SUMMERCAMP – Día 5

despertador

Diario, hoy se me han pegado un poco las sábanas y cuando he bajado a desayunar ya estaban todos en la mesa. Es más, también estaba el Jesús y el Jordi. Al sentarme la Carla me ha preguntado que cómo llevaba el libro, que si me estaba gustando. Me ha dicho que a ella le gustó mucho, que lo leyó el año pasado. La Alba también ha dicho que a ella le gustó mucho, que se lo regalaron para su cumpleaños y lo devoró en poquísimo tiempo. La hippy le ha preguntado al Jordi si él lo había leído y él ha dicho que sí. Se han puesto todos a hablar de Holden Caulfield, el protagonista del libro, como si fuera su colega. Joder, a ver si voy a ser yo el único tarugo que no se ha leído el libro, que hasta el Andrés ha dicho que él también se lo había leído. Yo le he preguntado: “pero, ¿a ti no te gustaban los cómics, matao?” y el ha respondido “también”. Sí señor, hombre. ¡Qué batería de palabras tiene siempre este chaval! Total, que de una mesa de ocho, los únicos que no nos hemos leído El guardián entre el centeno somos el Héctor, el Jesús y yo. Échale huevos. Ahora me lo leo, por mis cojones que me lo leo.

Después de desayunar nos han llevado al cobertizo de ayer y nos han dado la charla allí. Nos han puesto a hacer una cerca para un sembrado y a pintar unas maderas para hacer una caseta. ¡Vaya curraco! La Alba, la Carla, el Jesús y el Jordi se han ido a pintar maderas y el Andrés, el Héctor, el Sergio y yo nos hemos quedado, con otra gente, haciendo los huecos y clavando los palos del cercado. Ha sido una puta mierda de mañana. Cómo debe de haber sido que a las once o así han repartido zumos, fruta y yogures para que a ninguno le diera un jamacuco de estar currando al sol… En fin, como no hemos hablado mucho yo me he puesto a pensar en todas las cosas que han ido pasando aquí y en las cosas de Badalona, que después de cinco días ya las empiezo a echar de menos. Me he acordado de la vieja, y me he puesto a imaginarme como lo debe estar pasando en Mallorca. Me la he imaginado en la playa, con un sombrero de paja y un pareo, leyendo alguna revista de esas de famoseo que ella lee; y al Juan con las suyas, la Quo o la Muy interesante. Me he acordado de la abuela, de cómo se pone siempre que viene el calor, que el ventilador, en su casa, va que echa chispas. Y ella no se separa del pulverizador de agua y venga a echarse agua ella y a todo el mundo que tiene cerca, que parece aquello una tortura china. Que tu vas a su casa a comer y te despistas y ¡zas! Ya te ha remojado la cara con un tiro del pulverizador. Que encima la tía no tiene piedad, eh, que como está mayor y no ve, la mitad de veces te lo casca en un ojo que luego vas tu que parece que se te haya muerto el padre de los lagrimones que sueltas. Y el gazpacho, que esa es otra, que mi abuela en verano se monta una industria de producir gazpacho, que lo hace a litros y luego lo tiene que repartir entre las vecinas y todo. La vieja no para de decirle “pero, ¿por qué haces tanto?” y la abuela siempre contesta lo mismo “a ver, hija, con este calor, como no se puede salir de casa, algo tendré que hacer”. Yo la entiendo, a ver, normal. En verdad, debe de ser una puta mierda eso de hacerse viejo. Pero, no jodamos, esto de estar cavando la mierda de cerca también es un jernón.

cerco_(6)

Me he acordado del Carlitos, de cómo me subía a su casa después de comer y nos echábamos alguna partida a la Play, o me enseñaba grupos de rock, o movidas graciosas del internet. Y me he acordado, claro, de la Vanesa. Lo peor de estar aquí, en verdad, es no poder estar con la Vanesa, que ahora que tengo quince lo que tendría que estar haciendo es pasarme el día con ella, joder. Lo pienso y me cabreo con la vieja por haberme mandado aquí, tan cerca y en verdad tan lejos, que me ha jodido bien jodido. Joder, que la Vanesa es la puta diosa de la clase, que lo sabe todo el mundo, y yo, que consigo liarme con ella en mayo, llega agosto, que es el mes del perreo y los besos, y me mandan aquí, a pintar maderas y a cavar zanjas. No hay derecho, joder, no hay derecho. La Vanesa es una tía muy guay. No es la típica tía pija, sino que es cantidad de enrollada. Le gusta salir con los tíos, a veces se pone a jugar a fútbol y tiene más huevos que muchos chicos de la clase. No es la más espabilada, pero joder, yo tampoco. Seguro que ella tampoco se ha leído El guardián entre el centeno. Mejor, seguro que no le importa que yo no me lo haya leído, que a mi siempre me dice que le gustan mis ojos y la forma que tengo de hablar, que soy muy gracioso. Joder, si es que con eso ya vale, ¿no? Mira el Sergio, muy leído, muy leído, pero luego el chaval no junta la “m” con la “a” vaya a ser que salga “ma”. De verdad, qué tío tan callado. A veces está y es que no está. Se pone ahí quieto y en silencio, cavilando sus cosas, que yo a veces creo que está pensando la forma de matarnos a todos. Es buen chaval, pero raro, raro. Joder, si es que, al final, salvando a la Carla y a la Alba me he juntado con la purria del summercamp: entre el gordaco, el niño de los gritos de Tarzán y el muerto del Sergio… vaya panda. También echo de menos mi casa, coño. Mi habitación, mi cama, mi sofá… ducharse en mi ducha y cagar en mi wáter. Aquí todo está limpio y es cómodo, pero no es lo mismo, no es lo mismo.

Cuando hemos acabado el curro la Carla, la Alba y el Jesús y el Jordi iban de pintura hasta las cejas. ¡Serán cabrones! Estos tíos se lo han estado pasando teta jugando con los pinceles. A la hora de comer ellos cuatro se han estado riendo y haciéndose unas bromas que, al menos yo, no pillaba ni a la de tres. Deben haber sido cosas que han dicho mientras curraban juntos. Ha sido una puta mierda de comida porque no he podido meter baza, ni hablar, ni reírme, ni nada. Además, hoy nos han dado lentejas y libritos. Señora cocinera, ¿no se da usted cuenta de que estamos picando al sol, joder? Habernos puesto carbón al rojo vivo y un bocadillo de polvorones de segundo ya directamente… Joder… Entre lo calientes que estaban las lentejas y el reseco que nos van a dar los libritos nos vamos a quedar pajaritos como haya que seguir picollando por la tarde. En serio, ¿qué le pasa a la peña? Al menos podrían haber sacado una tajadilla de melón de postre, que eso refresca mucho y ayuda a recuperar, que lo dicen todos los médicos y los deportistas. Pues no. Arroz con leche. Arroz con leche con un kilo de canela por encima. Sí señor, qué huevazos. Además, el arroz con leche estaba más compacto que el cemento Portland. Jesusito de mi vida… yo esta tarde me pido pintura.

Pero espérate, que lo mejor ha venido con el postre: de repente han llegado al comedor unos señores muy elegantes. Muy bien vestidos. Eran, flipa, los padres de la Alba. Se ve que la tipa les había pedido que le trajeran un bajo acústico y unos libros de partituras o de canciones o algo, y los tíos han subido con el mandado. Los tíos han hablado con los profes y se han sentado un rato con ellos y la Alba, que ha corrido a darles un abrazo. Qué buen aspecto tienen los padres de la Alba, es para verlos. Iban de punta en blanco. Él llevaba un traje de verano, de esos que se nota que no da nada de calor, y llevaba un sombrero de esos finos, tipo cubano, y unas gafas de sol de las que que valen pasta. No estaba delgado, pero tampoco gordo feo. Tenía esa barriga de los tíos que comen bien, que ya lo dice mi madre, que no te engordas igual si comes mucho pero bueno, que si comes mucha mortadela del Día. Pues claro, a ver, la calidad se nota, y ese señor la tiene. Su madre se veía señora, señora. No sé que edad tendría pero se conservaba muy bien. Ni una arruga, ni patas de gallo, ni bolsas en los ojos, ni nada de nada. Vamos, igual que la vieja… No jodamos, que mi vieja es muy guapa, lo que pasa que ha llorado mucho y eso pues se acaba notando, claro. La tía estaba morena y llevaba unas gafas de sol también de las que deben costar tres sueldos. Llevaba un pantalón de esos fresquitos y una camisa la mar de guapa. Le han dado el bajo y el libro a la Carla y ella ha hecho un gesto a la mesa con la mano para que alguien fuera. Yo no sabía si me lo estaba diciendo a mí cuando el Jesús ya se había levantado y estaba yendo para allí. Joder, qué chascazo. A la hora del café la Alba ha estado con sus padres y el Jesús, y también han ido un rato la Carla y el Jordi. Los profes han venido a decirnos a mí y a los otros que teníamos que volver al curro y yo me he quedado cantidad de mustio porque yo querría haber estado con la Alba y la Carla, que con ellas sí que me río y me lo paso bien. A la tribu de enfermitos que me ha tocado le cuesta hablar y hacer bromas, aunque son buenos chavales.

arrozconleche

Total, que el día ha seguido siendo igual de mierda de como había empezado. A las seis han traído otra vez zumos, fruta y yogures y nos han dicho que ya no teníamos que currar más. ¿Gracias? Joder, tengo las manos de cavar con la pala y el pico y meter los palos de la cerca que ni me las siento. Estaba bastante cansado, pero en el fondo me apetecía jugar al fútbol. Pues ni eso. Me cago en dios… Como la Alba, la Carla y el Jordi y el Jesús se han ido con las guitarras; el Sergio se ha subido a leer; el Andrés no juega nunca; y el Héctor ha dicho que estaba hecho polvo y no quería jugar, me he quedado sin partido. Vaya puta mierda. Yo escuchaba a los trotamúsicos esos pasándoselo teta, pero en plan fiesta privada, y me he cagado en la puta, porque joder, para cantar a los Estopa valemos todos… A lo mejor tendría que haber ido, pero me ha dado cosa estar allí y quedarme de lado, total llevaban todo el día pasando de mi jeto. Lo mejor es no arriesgar. He aprovechado y me he dado una ducha más larga de lo habitual y me he ido a la habitación. No sabía qué hacer y el Sergio, cansado de que estuviera yendo de un sitio a otro, me ha dicho “¿por qué no lees un poco?”. Joder, sí, qué remedio. Total que me he puesto a leer la historia del chaval, que estudia en un cole de pijos cabrones que se roban y de todo. El tío hace esgrima, pero la ha liado parda porque se han tenido que ir de su pueblo hasta Nueva York a jugar un torneo y él se ha dejado las espadas en el metro. Holden, por eso, es buen chaval, porque va a ver a su profe de historia que está en casa chungo con la gripe, pero vamos, que en verdad el chavalito tiene una movida gorda, gorda, porque lo han echado del cole ese de pijos repelentes al que va. Me he leído el primer capítulo y luego hemos bajado a cenar. En la mesa más de lo mismo que en el desayuno. ¡Qué mierda, joder! Hemos cenado gazpacho y una pizza más mala que todo. Estaba reseca y no llevaba más que tomate y un poquillo de queso. Un horror. Tal como hemos acabado me he subido al cuarto. He intentado hablar con la vieja, pero no me lo cogía. Me ha mandado un whatsapp diciéndome que estaba viendo un espectáculo, que si iba todo bien. Joder, ya ni la vieja me hace caso… Le he dicho que sí y que disfrutaran, a ver, no le voy a calentar a ella la bola, que está de vacaciones. La Vanessa también ha tardado la hostia en contestar. Me ha dicho que estaba viendo los monólogos en un chiringuito de la playa de Masnou o no sé. Joder, menuda mierda. ¡Todo el mundo lo está vibrando menos yo que estoy aquí con las manos hechas un cristo de picollar y hacer una puta cerca! Me he puesto a escribir esta mierda y creo que voy a dejarlo ya porque me enciendo de recordar la mierda de día que ha sido hoy. A ver si mañana la cosa mejora porque si no engancho la mochila y me voy a Badalona aunque sea a pata.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s