SUMMERCAMP – Día 3

cruasán choco

Diario, no veas lo que ha pasado hoy. Como es domingo nos han dejado levantarnos media hora más tarde, y cuando hemos bajado a desayunar nos han repartido un cruasán de chocolate a cada uno. Bueno, al Héctor no le han dado. A él los profes le han traído un bol con fruta. La fruta tenía cantidad de buena pinta, porque le han puesto kiwi, y plátano, y sandía… pero no me jodas: si repartes cruasanes reparte para todos. Total, el chaval ya está gordo, no le va de un cruasán más. La hippy (Carla, se llama Carla) le ha preguntado a los profes por qué no le daban a él un cruasán como a todos. La Alba también se ha puesto a decir que a ver por qué a todos sí y a él no y el Héctor se ha empezado a poner colorado de la vergüenza. La hippy ha dicho que o todos iguales o rompemos la baraja. Yo eso de romper la baraja no lo había oído nunca, pero supongo que debe de ser la expresión fina de “la puta al río”. Bueno, total, que los profes han dicho que no nos sulfuremos, que es una cosa que Héctor ya sabía y que estaba de acuerdo. Que él tenía que cuidar su dieta por salud. Pero la Alba y la hippy no se han convencido. Al final hemos acabado dándole cada uno un trozo de cruasán. En total se debe de haber comido como dos cruasanes y medio el tío. Menos mal que nos ha repartido de estrangis algún trocillo de kiwi o sandía. Mira, el Héctor es un gordaco, pero es nuestro gordaco, como dice la Alba. Pero, espérate que eso no ha sido lo mejor de la mañana:

Antes de que acabáramos el desayuno, los profes han venido a nuestra mesa y se han llevado al Sergio y al Andrés y a un chaval más de otro grupo. Se han sentado los cinco en una mesa a parte y se han puesto a hablar. Cuando hemos acabado de desayunar aún estaban los tíos ahí charlando. Ya estábamos esperándolos en los bancos del patio cuando han venido y han puesto una silla en medio. Nos han dicho que nos pusiéramos todos de cara a la silla y la Nerea nos ha dicho que hoy nos íbamos a conocer un poco mejor los unos a los otros. Total, que le ha pedido al Sergio que se sentara en la silla delante de todos nosotros. El chaval estaba como siempre, que yo pensaba que se iba a morir de la vergüenza pero que va, el tío se ha sentado con su cara de muerto de todos los días y, al loro, el Guillermo le ha dado una caja y el tío ha empezado a hablar. Ha dicho que se llamaba Sergio y que lo que más le gustaba en la vida era leer. Que él se pasaba todo su tiempo libre leyendo y que nos iba a enseñar algunos libros de los que más le habían gustado. Se ha puesto a sacar libros de la caja: el primero que ha sacado ha sido uno que se llamaba Momo, y que iba de estafar tiempo, o del tiempo y una estafa, o algo así. El tío parecía un profesor de colegio explicando las cosas. Estaba la hostia de tranquilo. Ha dicho que fue uno de los primeros libros que le marcaron. Que en el libro hay una niña que es huérfana y que escucha a la gente y les da las respuestas a sus problemas. Al chaval le brillaban los ojos y hablaba con una autoridad que todos nos hemos quedado en silencio escuchándolo. Luego ha sacado uno que se llamaba El guardián entre el centeno. Tal como lo ha cogido me ha mirado y me ha dicho “oye David, yo creo que este libro te gustaría mucho”. Yo me he puesto rojo como un tomate. Me ha mirado todo el mundo y la Alba y la Carla, que estaban a mí lado, me han mirado y me han sonreído y yo no he sabido qué hacer ni qué decir así que he dicho “gracias”, que debo de haber quedado como un gilipollas de cuidado, porque ¿a santo de qué se contesta gracias con lo que me había dicho el Sergio? La gente se ha reído un poco y yo me he quedado muerto de que al Sergio le haya dado por hablar y por decir, delante de todos, algo de mí. El tío ha enseñado unos libros más, pero yo ya estaba haciéndome ollas y no me he coscao de lo que ha dicho. Pero espérate, que esto no es todo. Después de que el Sergio nos contara su movida de los libros la Nerea ha llamado al Andrés y el tío se ha levantado y se ha puesto delante de todo el mundo. Yo pensaba que iba a soltar otro grito de Tarzán de los suyos y que va, que va. Al tío le han traído otra caja y nos ha empezado a decir que a él lo que le gustaban eran los cómics y que leía muchos, que de pequeño le gustaban los de Spider-man y los de Marvel. El tío hablaba rápido, pero se le entendía. Y aunque no ha enseñado ni un cómic todos nos hemos quedado a cuadros sin saber qué decir. ¡Fíjate tú, que el chaval este rige y todo! Al final ha habido un momento de silencio sin que nadie dijera nada y la Carla se ha puesto a aplaudir y a decir “molt bé, guapo!” y todos hemos aplaudido y nos hemos reído un poco. Luego ha salido el otro chaval. Se llama Jordi y ha explicado que a él lo que le gustaba era dibujar, que lo llevaba haciendo desde pequeño, que iba a clases y que había ganado no sé cuántos concursos y nos ha enseñado unos dibujos que estaban la hostia de currados; pero la hostia de currados, eh. Ha sacado unos a lápiz y otros a color y todos eran un pasote. Yo me he quedado flipando. Bueno, yo y todos, porque ninguno nos esperábamos nada de eso: ni que el Sergio hablara mucho, ni que al Andrés le funcionara la olla, ni que el Jordi, con el que habíamos jugado a fútbol, fuera un artistazo.

Luego la Nerea ha dicho que entre todos y con la ayuda del Andrés, el Sergio y el Jordi, teníamos que crear una tira cómica: que el Jordi la iba a dibujar y entre el Sergio y el Andrés nos iban a ayudar a hacer los diálogos. Han puesto una tira de papel marrón en el suelo y todos nos hemos puesto alrededor a decir lo que nos venía a la cabeza: que sea una historia de vampiros, que sea de unos novios, que haya una pelea y fuego de ese de tus dibujos… Al final uno a dicho “oye, dibújame a mí” y todos hemos querido que el Jordi nos hiciera un dibujo. El Sergio ha dicho que la tira cómica podía ser exactamente eso, el Jordi dibujando y nosotros decidiendo qué hacía; así todos tendríamos un dibujo. Hostia, que bien pensado. El Jordi se ha dibujado a él en un flis y luego se ha liado a dibujar a la peña y a hacerle bocadillos (ha dicho que lo de los cómics que le sale a los personajes de la boca se llaman bocadillos) diciendo cosas. El Andrés ha dicho que la historia podía seguir con dos viñetas más, y el Jordi ha dicho que sí, que dibujarnos a todos era mucho curro. Así que el Andrés ha dicho que podíamos hacer como unas nubes que venían, unas nubes de lluvia, y que se ponía a llover y nos iba borrando a todos, porque éramos dibujos. Joder, qué guapo. ¡Qué guapo! Qué flipe de dibujo, la verdad. Y todos nos hemos sorprendido del coco del Andrés. Se ve que como el tío no se manifiesta casi nunca, en su cabeza van pasando ideas y claro, el tío tiene ahí dentro una puta biblioteca de cómics y pensamientos y movidas. Joder, yo he flipado colores. Al final el dibujo ha quedado guapísimo y le hemos pedido a los profes que nos dejaran los móviles para hacerle fotos y tal. Ha costado un poquillo, pero han acabado por decirnos que sí, pero que los teníamos que devolver antes de la comida. Los móviles los tienen los profes en una gaveta de plástico y a las seis y media nos los dan. Menos mal que les han puesto una goma de pollo con un papel con el nombre porque casi todos tenemos el HTC ese tan chusta de color rojo. En la comida el Sergio me ha dicho que si quería leer el libro que me había dicho. Yo le he dicho que sí. En verdad me da un palo de la hostia, porque ahora que ha empezado a hablar seguro que se pone pesado a ver si ya lo he terminado o qué, pero le he dicho que sí para no quedar mal. Se lo pedirá a los profes. Dice que va de un chaval de 16 años que no le va muy bien en los estudios y es un poco gamberrete. Ah, mira: pues lo mismo sí que me gusta el libro.

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Hoy nos han dado de comer paella. Estaba bastante bien, no como esa mierda que nos dan en el cole algunos jueves que no sabes si es arroz o plastilina de lo pasaíco que está y lo gomosa que está la sepia; que si la mascas bien puedes hacer hasta bombollas, como si fuera un chicle. Bah, qué ascazo de paella dan en mi cole. Ésta estaba buena, y hasta tenía trozos de alcachofa, como a mí me gusta. El café nos lo hemos tomado en el bosquecillo, fumándonos un cigarro. Se ha venido el Jordi y le hemos invitado a fumar. Nos ha estado contando más cosas de sus dibujos y nos ha dicho que la camiseta que llevaba también se la había pintado él. Está cantidad de guapa. Dice que se quiere poner a pintar alguna más y venderla en algún mercadillo, que te pagan hasta 20 o 30 pavos. Treinta pavos, ¡qué caro! La camiseta estaba cantidad de guapa, pero yo no me gasto treinta pavos en una camiseta ni borracho. En fin, supongo que los pijos eso sí que lo pagan, y que en verdad es un curro de la parra tenerlas que hacer.

Pero espera, espera, porque esto no ha sido todo. Después de comer hemos vuelto a los bancos y la Nerea nos ha dicho que íbamos a seguir conociendo a la gente. Han puesto otra silla más en el centro y han llamado al Jesús y al Álex, que son los dos chavales del grupo que quedó primero en la gimcana. Los tíos han explicado que eran de Gràcia, y que estudiaban en el mismo colegio y que tocaban la guitarra desde los siete o los ocho años. Que iban a una academia también juntos. El Guillermo y la Nerea les han traído la guitarra y han estado tocando un rato. Tocan de cojones los chavales estos. Han estado tocando flamenco, diciendo “ésta es de Camarón, ésta de Paco de Lucía”… o otra de uno que han dicho que se llamaba el Niño Miguel y que a mí me ha flipado porque se han puesto los dos como a hacer un solo a la vez que parecía la hostia de difícil. Hemos aplaudido un montón y la Carla se ha levantado y se ha puesto a bailar. La tía se movía y movía el culo que nos hemos quedado todos los tíos un poco flipados. Se mueve bien la hippy esta, y parece que no, porque casi no tiene peras, pero está buena, bueno… tiene un culo redondo y lo mueve que te quedas embobado. En fin, que estábamos todos mega de on fire: entre lo maquinotes que eran a la guitarra el Jesús y el Álex y la Carla estábamos todos la mar de agusto. En esto que la Nerea dice que hay más gente que toca instrumentos y ha llamado, flipa, a la Alba. Le han sacado otra silla y la tía se ha levantado y ha dicho que empezó a ir a clases de guitarra con seis años, pero que desde los ocho estudia bajo eléctrico. Estaba diciendo que era como una guitarra pero un poco más larga y con sólo cuatro cuerdas, más gordas y más grave. El Guillermo le ha traído un bajo, su bajo, supongo, y un ampli. Y la tipa se ha puesto a tocar ahí que lo flipas. Nos hemos quedado todos a cuadros entre el sonido del bajo y como movía las manos, que a veces le pegaba bofetadas a las cuerdas y sonaba la hostia de bien. Yo ya sabía qué era el bajo, porque los Extremoduro (y todos los grupos de rock) tienen bajo, bueno, bajista, que es como se llama el tío (o la tía) que toca el bajo. Es el instrumento que hace du-du-du, o tu-tu-tu, no sé cómo decirlo, pero la Alba hacía que el bajo hiciera pang, y buaaaaaoooong y unos sonidos super guapos y unos ritmos súper funkys creo que ha dicho o de jazz o no sé. Bueno total, que la Alba se ha puesto a tocar ella sola y no veas, qué maquinote. En verdad se ha follado al Jesús y al Álex, aunque son cosas distintas. La Alba les ha dicho a los guitarristas que si se tocaban algo juntos y se han tocado una canción de los Estopa que la mayoría hemos cantado. Luego han estado tocando los tres, así como improvisando y la Carla venga a levantarse y a bailar moviendo el culo, que yo me estaba poniendo malísimo. Hemos estado escuchándoles tocar toda la tarde. En verdad ha sido un domingo de puta madre, de putísima madre. Cuando nos han dicho que teníamos rato libre nos hemos quedado ahí con los músicos y cantando y haciendo el capullo. Hasta la Alba ha cogido una guitarra y le ha dejado el bajo a los otros dos y han tocado canciones de Manu Chao y La Pegatina (que la Carla se volvía loca) y así…

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Cuando he ido al cuarto el Sergio me ha dado el libro. Le he dicho que mañana lo empiezo. La vieja no para de mandarme fotos del barco que la lleva a Mallorca y la Vanesa me ha mandado una foto de ella con el bikini en Lloret. ¡Qué buena está, vaya peras! Yo le he mandado eso de mensaje, que estaba muy buena y que vaya peras tenía y la tía me ha puesto la cara sonriente del whatsapp y un corazón. Yo le he contado lo que ha habido por aquí hoy y ella me ha dicho que me echa de menos, y que en Lloret sus padres la dejaron salir al Tropics, que se ve que es una discoteca. Supongo que fue con su hermana. También he hablado con la abuela, que me ha estado preguntando cosas sobre los barcos. Debe de estar rallada con que la vieja se vaya a Mallorca en barco, por si se hunde o naufraga o qué sé yo. Yo le he dicho que no, que he visto las fotos y eso es enorme, como un casoplón de la hostia. Ahora iremos a cenar y luego creo que los profes han montado algo. A ver qué es.

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