DEUDAS (I)

 

A estas alturas no sé por qué aún no te he escrito un post a ti, que eres la fuente de la mayoría de frases de mi poesía cotidiana. A ti, que tienes los únicos ojos que me miran con atención cuando cuento eso de los golpes abajo y arriba. A ti que, de cierto, te quito el sueño dos veces por semana con mis cervezas y mis historias. Tú que has vivido conmigo y le has echado huevos y paciencia a partes iguales. Tú que me has visto hacer de todo te merecías más que nadie un espacio aquí.

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